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Pinceladas de historia: el primer gran premio para Ostatu

Ostatu: Pinceladas de historia: el primer gran premio para Ostatu

Corría el año 1991 y un joven bodeguero de Rioja Alavesa inscribía su vino en el concurso que se organizaba con motivo de Vinexpo (Burdeos, Francia). Él, Doroteo Sáenz de Samaniego; el vino, Ostatu Tinto 1990 y el premio, el Grand Prix d’Honneur 1991 en el Concours International Des Vins Blayains Bourgeais.

Hoy en día, estamos inmersos en una vorágine de concursos, guías, presentaciones… que sacan de lo extraordinario el gran reconocimiento a nuestros vinos y lo integran en la cotidianidad. Por ello, a veces, y sin restar importancia a los premios de hoy, debemos mirar atrás y observar nuestro recorrido.

Hace bien poco, en el entorno de una comida familiar, de amigos y de trabajo (ya se sabe, en los negocios familiares, llega un punto en el que convergen distintos ámbitos) salió a colación uno de los reconocimientos más significativos (personal y profesional) que posee la bodega: el Grand Prix D’Honneur 1991.

Por el cariño con el que Doroteo, fundador de Ostatu junto a su mujer Asun, nos recordó uno de los momentos más importantes para él como bodeguero y por la gran cantidad de detalles que nos relató, creímos que era una historia que debía ser compartida con vosotros. No podía quedar sólo reflejada en la pared de nuestro Txoko en forma de diploma.

En 1991 Ostatu trabajaba con ahínco en la elaboración de sus vinos jóvenes: el blanco y el tinto maceración carbónica, bajo la batuta de Doroteo Sáenz de Samaniego: Teito. Éste decidió inscribir su vino, orgulloso de su trabajo, en uno de los concursos más prestigiosos en la vecina Francia, el que se celebraba en Vinexpo. El resultado llegó en forma de Oro para la añada 1990 además de con la invitación a volver a concursar como parte de los 100 vinos galardonados con la máxima puntuación. El concurso contó con una totalidad de más de 1.500 vinos de 20 países diferentes y sólo los 100 “oros” pelearían por un premio superior.

Teito, acompañado por la hija de su primo (puesto que él no sabía francés), viajó hasta Burdeos con la ilusión de verse entre los 100 mejores de esa edición y volvió con la enorme satisfacción de conocerse ganador de uno de los 20 premios Grand Prix d’Honnneur. Como dato curioso recuerda que de los 4 vinos galardonados con el Grand Prix d’Honneur en España, 2 eran bodegas de Samaniego: Ostatu y Bodegas Virgen del Valle (ganó con su Crianza) y otra de Laguardia, Campillo.

Sin duda, un muy buen año para los vinos de Rioja Alavesa que, a partir de entonces, están presentes en los podio de grandes concursos internacionales de vinos por todo el mundo.

 

 



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