Aromas del vino

Publicado por: Merkatu Interactiva En: Ultimas Noticias En: Comentario: 0 Visto: 223

Cuando nos iniciamos en las catas, poco a poco vamos conociendo e identificando los distintos aromas en el vino. Pero, ¿sabemos de dónde provienen?

En los últimos post hemos ido desgranando los distintos orígenes de los aromas que nos encontramos: primarios, secundarios y, para terminar, terciarios. Estos son los que explicaremos aquí.

Resumiendo, el aroma del vino está conformado por varios compuestos moleculares que a su vez derivan en otros o se modifican por diferentes reacciones.

Los aromas primarios son aquellos propios y originarios de las uvas. El proceso de vinificación hace que el aroma se libere y se vuelva volátil. Es decir, aunque esté en la uva, la mayoría de las veces no se detecta hasta que es transformada en vino. Estos aromas son, sobre todo frutales, especiados, florales y herbáceos.

Los aromas secundarios son los derivados del proceso fermentativo de las levaduras y bacterias. Estos son los aromas secundarios más abundantes en el vino: clavo de olor, especias, fruta, frutos rojos, flores, aromas mantecosos, lácteos, de mermeladas, etc.

Los aromas terciarios son los que se forman durante el periodo de envejecimiento o guarda (primero en barrica y luego en la botella). Aquí podemos encontrar los aromas balsámicos, de madera, de torrefactos o frutos secos, manzanilla, piel, cuero, miel, ahumado, tabaco o café…

Ahora es el turno de pasarlo bien e identificarlos. Coge una botella, descórchala y deja que tu imaginación recorra la copa. 

Cuando nos iniciamos en las catas, poco a poco vamos conociendo e identificando los distintos aromas en el vino. Pero, ¿sabemos de dónde provienen?

En los últimos post hemos ido desgranando los distintos orígenes de los aromas que nos encontramos: primarios, secundarios y, para terminar, terciarios. Estos son los que explicaremos aquí.

Resumiendo, el aroma del vino está conformado por varios compuestos moleculares que a su vez derivan en otros o se modifican por diferentes reacciones.

Los aromas primarios son aquellos propios y originarios de las uvas. El proceso de vinificación hace que el aroma se libere y se vuelva volátil. Es decir, aunque esté en la uva, la mayoría de las veces no se detecta hasta que es transformada en vino. Estos aromas son, sobre todo frutales, especiados, florales y herbáceos.

Los aromas secundarios son los derivados del proceso fermentativo de las levaduras y bacterias. Estos son los aromas secundarios más abundantes en el vino: clavo de olor, especias, fruta, frutos rojos, flores, aromas mantecosos, lácteos, de mermeladas, etc.

Los aromas terciarios son los que se forman durante el periodo de envejecimiento o guarda (primero en barrica y luego en la botella). Aquí podemos encontrar los aromas balsámicos, de madera, de torrefactos o frutos secos, manzanilla, piel, cuero, miel, ahumado, tabaco o café…

Ahora es el turno de pasarlo bien e identificarlos. Coge una botella, descórchala y deja que tu imaginación recorra la copa. 

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