Arróniz: otro tesoro de Rioja Alavesa

Publicado por: Merkatu Interactiva En: Ultimas Noticias En: Comentario: 0 Visto: 225

En Rioja Alavesa podemos presumir de tener grandísimos vinos, un paisaje singular y una calidad de vida envidiable. Pero también podemos alardear de uno de los tesoros, hasta ahora, más desconocidos de esta tierra: el aceite de oliva. 

Durante siglos, tres han sido los cultivos predominantes en esta comarca alavesa: la vid, el cereal y el olivo. Ha sido el clima mediterráneo, con gran influencia atlántica, el que ha propiciado que los tres conviviesen en la mejor armonía. 

Si bien es cierto que el primero, la vid, es el que ha ocupado mayor importancia en el desarrollo de Rioja Alavesa, no debemos olvidar que, en el pasado, el olivar y el aceite estuvieron muy ligados a algunos municipios de la comarca, llegando a tener un valor superior al del propio viñedo. 

La consideración del olivar como cultivo de baja rentabilidad (frente al viñedo) y la concentración parcelaria hicieron que se viese muy menguado un cultivo que a finales del siglo XIX había contado con su máxima extensión. Hoy, por suerte, nos vamos encontrando con una situación completamente distinta. La producción sigue siendo baja pero, gracias a los trabajos de recuperación y conservación, se ha conseguido trabajar con olivos centenarios de gran calidad. Y es que el aceite obtenido de estos árboles resulta ser AOVE (aceite virgen extra) y, en algunos casos, obtiene incluso la certificación Eusko Label. 

Nuestros enroscados olivos son de variedad Arróniz (variedad local que se extiende al norte del río Ebro desde Navarra hasta Rioja Alavesa). Se trata de una variedad que ha sabido adaptarse a las condiciones de suelos y clima tan específicas de la comarca. 

Así, nos encontramos con aceites en los que predominan aromas verdes (almendra verde, alcachofa, verdura…) y en boca nos dejan cierto gusto picante, amargo y astringente. 

En nuestro caso, de la suma de olivos centenarios plantados en nuestros viñedos más antiguos y de un par de plantaciones de olivo nuevas obtenemos el aceite Arróniz Eusko Label de Ostatu. Una vuelta a nuestros orígenes con la recuperación de un cultivo tradicional, que ya se creía olvidado. Un paso más para afianzar nuestro compromiso con la tierra que nos ha visto crecer: Rioja Alavesa. 

En Rioja Alavesa podemos presumir de tener grandísimos vinos, un paisaje singular y una calidad de vida envidiable. Pero también podemos alardear de uno de los tesoros, hasta ahora, más desconocidos de esta tierra: el aceite de oliva. 
Durante siglos, tres han sido los cultivos predominantes en esta comarca alavesa: la vid, el cereal y el olivo. Ha sido el clima mediterráneo, con gran influencia atlántica, el que ha propiciado que los tres conviviesen en la mejor armonía. 
Si bien es cierto que el primero, la vid, es el que ha ocupado mayor importancia en el desarrollo de Rioja Alavesa, no debemos olvidar que, en el pasado, el olivar y el aceite estuvieron muy ligados a algunos municipios de la comarca, llegando a tener un valor superior al del propio viñedo. 
La consideración del olivar como cultivo de baja rentabilidad (frente al viñedo) y la concentración parcelaria hicieron que se viese muy menguado un cultivo que a finales del siglo XIX había contado con su máxima extensión. Hoy, por suerte, nos vamos encontrando con una situación completamente distinta. La producción sigue siendo baja pero, gracias a los trabajos de recuperación y conservación, se ha conseguido trabajar con olivos centenarios de gran calidad. Y es que el aceite obtenido de estos árboles resulta ser AOVE (aceite virgen extra) y, en algunos casos, obtiene incluso la certificación Eusko Label. 
Nuestros enroscados olivos son de variedad Arróniz (variedad local que se extiende al norte del río Ebro desde Navarra hasta Rioja Alavesa). Se trata de una variedad que ha sabido adaptarse a las condiciones de suelos y clima tan específicas de la comarca. 
Así, nos encontramos con aceites en los que predominan aromas verdes (almendra verde, alcachofa, verdura…) y en boca nos dejan cierto gusto picante, amargo y astringente. 
En nuestro caso, de la suma de olivos centenarios plantados en nuestros viñedos más antiguos y de un par de plantaciones de olivo nuevas obtenemos el aceite Arróniz Eusko Label de Ostatu. Una vuelta a nuestros orígenes con la recuperación de un cultivo tradicional, que ya se creía olvidado. Un paso más para afianzar nuestro compromiso con la tierra que nos ha visto crecer: Rioja Alavesa. 

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