El roble, francés

Publicado por: Merkatu Interactiva En: Ultimas Noticias En: Comentario: 0 Visto: 220

La barrica, parte fundamental de la elaboración de muchos de nuestros vinos, es un complejo agente que debemos valorar individualmente. No es casualidad que los vinos envejezcan en este tipo de recipiente y que éste sea de un determinado material: el roble. Así que este mes os contaremos por qué se utiliza la barrica y qué tipo de roble es el que, por nuestro estilo de vinificación, utilizamos. ¡Bienvenidos al mundo de la barrica!

La estancia del vino en la barrica hace que éste oxigene de una forma muy controlada aportándole textura, diferentes aromas y suavidad para que el vino vaya cogiendo complejidad. Normalmente se utilizan barricas de 225 litros, las llamadas bordelesas, aunque existen barricas de otros tamaños, como los “bocoy”, de 500 litros o las tinas (de 3000, 4000… litros) que, generalmente, son utilizadas para la fermentación alcohólica o maloláctica, no tanto para la crianza o envejecimiento. 

Pero, ¿por qué las barricas para vino son de roble? Se podrían decir muchas cosas sobre ello, pero lo más general es que el roble es muy resistente pero, a la vez, elástico, por lo que se pueden doblar las duelas (diferentes listones de madera que componen la barrica) sin que éstas se rompan. Además, el roble es una de las maderas que más altos niveles de taninos tiene, tan fundamentales en el envejecimiento de los vinos. 

Ahora bien, como bodega, uno de los aspectos que tenemos que tener en cuenta a la hora de elegir una barrica es, como no puede ser de otra manera, el tipo de roble que vamos a utilizar. Los más conocidos son el americano y el francés, pero existe una gran variedad de robles aptos para vinificación (húngaro, ruso…). En nuestro caso utilizamos siempre roble francés. Este tipo de roble es conocido por tener poros finos que van a configurar los atributos del vino de una forma más lenta y equilibrada aportando al vino sus cualidades pero respetando las que éste tiene (por ejemplo, la fruta). Esto es, conseguimos vinos más elegantes y sutiles. 

Además, si a esto añadimos que las barricas que usamos en Ostatu son nuevas, esta pureza en los poros sigue siendo efectiva a lo largo del proceso de envejecimiento ya que sólo utilizamos una misma barrica como máximo para 3 vinos. 

En cuanto a los aromas que nos puede aportar el roble francés, tenemos, como generales la vainilla, miel, frutos secos, especias dulces y herbáceas y balsámicas. Es por ello que, por ejemplo, en nuestro Selección de Ostatu podéis comprobar cómo a los aromas de frutos rojos le acompañan notas de especias.

¿Interesante el mundo de la barrica, no? Pues ahora puedes ser testigo, de primera mano, de cómo nuestros vinos evolucionan en la barrica francesa. Desde hoy presentamos nuestro Txoko de la barrica, el nuevo complemento de nuestro Txoko Ostatu. Ahora podrás comprar nuestros vinos desde la propia barrica y beneficiarte de todas las ventajas asociadas a este formato. ¿Quieres saber más?

La barrica, parte fundamental de la elaboración de muchos de nuestros vinos, es un complejo agente que debemos valorar individualmente. No es casualidad que los vinos envejezcan en este tipo de recipiente y que éste sea de un determinado material: el roble. Así que este mes os contaremos por qué se utiliza la barrica y qué tipo de roble es el que, por nuestro estilo de vinificación, utilizamos. ¡Bienvenidos al mundo de la barrica!

La estancia del vino en la barrica hace que éste oxigene de una forma muy controlada aportándole textura, diferentes aromas y suavidad para que el vino vaya cogiendo complejidad. Normalmente se utilizan barricas de 225 litros, las llamadas bordelesas, aunque existen barricas de otros tamaños, como los “bocoy”, de 500 litros o las tinas (de 3000, 4000… litros) que, generalmente, son utilizadas para la fermentación alcohólica o maloláctica, no tanto para la crianza o envejecimiento. 

Pero, ¿por qué las barricas para vino son de roble? Se podrían decir muchas cosas sobre ello, pero lo más general es que el roble es muy resistente pero, a la vez, elástico, por lo que se pueden doblar las duelas (diferentes listones de madera que componen la barrica) sin que éstas se rompan. Además, el roble es una de las maderas que más altos niveles de taninos tiene, tan fundamentales en el envejecimiento de los vinos. 

Ahora bien, como bodega, uno de los aspectos que tenemos que tener en cuenta a la hora de elegir una barrica es, como no puede ser de otra manera, el tipo de roble que vamos a utilizar. Los más conocidos son el americano y el francés, pero existe una gran variedad de robles aptos para vinificación (húngaro, ruso…). En nuestro caso utilizamos siempre roble francés. Este tipo de roble es conocido por tener poros finos que van a configurar los atributos del vino de una forma más lenta y equilibrada aportando al vino sus cualidades pero respetando las que éste tiene (por ejemplo, la fruta). Esto es, conseguimos vinos más elegantes y sutiles. 

Además, si a esto añadimos que las barricas que usamos en Ostatu son nuevas, esta pureza en los poros sigue siendo efectiva a lo largo del proceso de envejecimiento ya que sólo utilizamos una misma barrica como máximo para 3 vinos. 

En cuanto a los aromas que nos puede aportar el roble francés, tenemos, como generales la vainilla, miel, frutos secos, especias dulces y herbáceas y balsámicas. Es por ello que, por ejemplo, en nuestro Selección de Ostatu podéis comprobar cómo a los aromas de frutos rojos le acompañan notas de especias.

¿Interesante el mundo de la barrica, no? Pues ahora puedes ser testigo, de primera mano, de cómo nuestros vinos evolucionan en la barrica francesa. Desde hoy presentamos nuestro Txoko de la barrica, el nuevo complemento de nuestro Txoko Ostatu. Ahora podrás comprar nuestros vinos desde la propia barrica y beneficiarte de todas las ventajas asociadas a este formato. ¿Quieres saber más?

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