La vendimia manual

Publicado por: Merkatu Interactiva En: Ultimas Noticias En: Comentario: 0 Visto: 208

Corquetes, tijeras, cajas, remolques… todo listo para una nueva vendimia. Las uvas van alcanzando su mejor estado de madurez y es entonces, y sólo entonces, cuando vamos a recogerlas para poder sacar de ellas el mejor resultado: un gran vino. 

La vendimia, es un momento de grandes nervios y tensión, pero no es una etapa para correr, para recoger enseguida el fruto y convertirlo en mosto. La vendimia es pausada, pensada y siempre ejecutada a mano. Esta es nuestra forma de entenderla.

Hemos pasado todo un año cuidando, mimando, nuestros viñedos y ahora es el momento crucial, el que nos va a permitir sacar pecho y elaborar unos vinos de los que nos sentimos orgullosos. Por ello cuidamos hasta el más mínimo detalle: temperatura, sanidad del fruto y personas experimentadas y que conocen nuestro modo de hacer. 

Uno a uno, cortados con una tijera, vamos recogiendo los racimos que consideramos con la calidad adecuada para el vino al que van destinados. Antes, ya desde semanas atrás vamos muestreado los viñedos para decidir cuando están listos para ser vendimiados. Así, vamos depositando los racimos uno a uno, en cajas de 15kg que se colocan en los remolques. De esta forma nos aseguramos que sólo los mejores racimos lleguen a la bodega y que lo hagan sin aplastarse, que la uva llegue entera, sin estrujarse, sin perder mosto. 

Una vez en la bodega las uvas entran directamente a los depósitos – en el caso del maceración carbónica – o pasan a una cinta de selección que les lleva a la despalilladora, en el resto de vinos. Así, en la mesa de selección, podemos seguir clasificando la calidad de los granos y eliminar aquellos que no son aptos u hojas que hayan podido llegar con el resto y eliminarlos. 

Los raspones se recogen para compostarlos y luego ser utilizados como abono natural para los viñedos. Mientras, los granos, caen abajo a los depósitos. 

Allí seremos testigos de cómo comienzan las maceraciones, veremos los primeros mostos que nos indicarán, con la mayor de la satisfacción, las primeras valoraciones de la cosecha.

Corquetes, tijeras, cajas, remolques… todo listo para una nueva vendimia. Las uvas van alcanzando su mejor estado de madurez y es entonces, y sólo entonces, cuando vamos a recogerlas para poder sacar de ellas el mejor resultado: un gran vino. 

La vendimia, es un momento de grandes nervios y tensión, pero no es una etapa para correr, para recoger enseguida el fruto y convertirlo en mosto. La vendimia es pausada, pensada y siempre ejecutada a mano. Esta es nuestra forma de entenderla.

Hemos pasado todo un año cuidando, mimando, nuestros viñedos y ahora es el momento crucial, el que nos va a permitir sacar pecho y elaborar unos vinos de los que nos sentimos orgullosos. Por ello cuidamos hasta el más mínimo detalle: temperatura, sanidad del fruto y personas experimentadas y que conocen nuestro modo de hacer. 

Uno a uno, cortados con una tijera, vamos recogiendo los racimos que consideramos con la calidad adecuada para el vino al que van destinados. Antes, ya desde semanas atrás vamos muestreado los viñedos para decidir cuando están listos para ser vendimiados. Así, vamos depositando los racimos uno a uno, en cajas de 15kg que se colocan en los remolques. De esta forma nos aseguramos que sólo los mejores racimos lleguen a la bodega y que lo hagan sin aplastarse, que la uva llegue entera, sin estrujarse, sin perder mosto. 

Una vez en la bodega las uvas entran directamente a los depósitos – en el caso del maceración carbónica – o pasan a una cinta de selección que les lleva a la despalilladora, en el resto de vinos. Así, en la mesa de selección, podemos seguir clasificando la calidad de los granos y eliminar aquellos que no son aptos u hojas que hayan podido llegar con el resto y eliminarlos. 

Los raspones se recogen para compostarlos y luego ser utilizados como abono natural para los viñedos. Mientras, los granos, caen abajo a los depósitos. 

Allí seremos testigos de cómo comienzan las maceraciones, veremos los primeros mostos que nos indicarán, con la mayor de la satisfacción, las primeras valoraciones de la cosecha.

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